lunes, 6 de junio de 2011

¡No existe la perfeción!

Los humanos tenemos características que nos diferencian de los demás por los rasgos y el caràcter.
Las personas solemos preocuparnos demasiado por cosas que no tienen tanta importancia como creemos, como por ejemplo por nuestra apariencia física. Las personas que no se sienten bien con sigo mismas siempre dicen "me quitaría de aquí y me pondría de allí".
Pero todo este es una cosa psicológica de cada persona lo que las sociedad ha a creado un esteriotipo y todas las jóvenes petenden tener el tipo que tienen la mayoría de las modelos que salen en revistas o en la televisión. Lo que hace que les nubla la realidad de las cosas porque ciertamente las modelos estan retocadas por el fotoshop y muy maquilladas.
Las jóvenes quieren cambiar su cuerpo y creen que si fuera así se sentirían mejores tal vez su que se podrían quitar uno o dos quilos pero no tantos como ellas creen, porque serían los demás luego los que no aceparían el físico.
Lo malo del físico es cuando empiezas a obsesionarte por ello, puedes llegar a tener una enfermedad como la anorexia o la bolimia. Hay chicas que no saben que la tienen o se hacen las despistadas pero esto puede comportar la muerte.
Lo más importante es que cuides muy bien tu cuerpo, es decir, come sano y haz deporte. y sobretodo jamás te compares con una modelo o una persona con una constitución diferente a la tuya.
Y no olvides nunca que lo mejor de las personas se encuentra en su interior.

domingo, 5 de junio de 2011

Modus vivendi

Cada mañana me levanto a las 7 para empezar a trabajar. Me siento, rutinariamente, en el tercer peldaño de mi bloque y me coloco en posición fetal para no molestar a nadie. Me dedico al arte de observar a los demás. Hay gente que no acepta este modus vivendi, otros simplemente lo desprecian, seguramente porque  ellos son las ratas de mi experimento. Me identifico como un curioso que pretende captar la diferencia entre aquellas personas que viven realidades de otros porque un día no quisieron distinguirse y aquellas que rompen el molde porque necesitan ser auténticas. En mi oficio, cada vez menos común, hago de mediador pacífico para comprender porque el ser humano es tan dubitativo y le cuesta tanto escucharse. Con el tiempo he comprendido que todos mis sujetos dependen de otros sujetos para sentirse bien. El señor Baudelio o rata 1, vende antigüedades en una pequeña tienda de la esquina. Igual que su padre, su abuelo y 4 generaciones anteriores, sigue con más pena que gloria el negocio familiar. A veces, cuando me acerco a la tienda, lo descubro hojeando fotografías de distintos lugares del mundo, como las cataratas del Niágara, los bosques exóticos del Amazonas, las playas de América latina, o las siete maravillas del mundo. Adapta expresiones de resignación y conformismo, y mueve los pies nerviosamente, como si estuviera haciendo algo malo. Los remordimientos de conciencia no cesan hasta que cierra el libro de golpe y lo esconde en el tercer cajón de la mesa, antes de cerrarlo con llave. Entonces se levanta y hecha un vistazo a su alrededor, para intentar valorarlo al máximo. Para Baudelio, la única y auténtica reliquia es el libro de viajes junto con la esperanza de viajar algún día. La rata 2 es un hombre de mediana edad, con bigote y pelo oscuro. Diariamente pasa delante de la tienda del señor Baudelio y observa con admiración las reliquias del aparador. A veces se detiene y mira el precio de la etiqueta blanca y pequeña que acompaña el objeto. No se sorprende y se marcha. Se dedica a vender catálogos de viajes y opciones de viajes planeados y acomodados a distintos presupuestos, aunque no parece que le guste demasiado hacerlo. De este modo, día tras día repiten el mismo error sin intención de cambiarlo. La mayoría buscan sentir la estima de los demás, porque no encuentran la suya. La gente camina con prisas todas las mañanas sin querer llegar al trabajo. Yo lo veo todo. Veo sonrisas tristes, lágrimas sinceras, falsas decisiones y muy pocas verdades. Es un trabajo triste y eterno, una filosofía que emborracha y no alimenta. Pero es mi modus vivendi. El aire que tengo que respirar para ser feliz y el que no cambiaría por la mayor riqueza del mundo.


En la oscuridad que me envuelve
busco un pecho amigo
donde poder llorar.

Busco a alguien que 
me entienda, alguien 
que me pueda consolar.

Corro, grito, lloro,
para encontrar en la oscuridad
nada mas que la eterna soledad. 

sábado, 4 de junio de 2011

Instrucciones para subir una silla a una mesa

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia, colocado y subiendo del suelo hay unas tapetas, negras normalmente. Si subimos un poco más la vista, encontraremos unas barras de hierro largas. Exactamente cuatro. Dos en cada lado de la silla, ya se entiende una en el derecho y la otra en el izquierdo.

Como habréis podido comprobar faltan dos que están situadas enfrente de las otras. Las patas de cada lado, están unidas por hierros.

Encima se encuentra una madera bien pulida, cogida con unos tornillos, clavados en las patas, que hacen que se sujete el asiento.

Unido a los hierros que juntan las pata, salen dos hierros (uno por cada lado), que van hacia arriba donde a la altura de nuestra espada se paran y vuelve a haber otro trozo de madera bien cortadita y pulida, con unos tirafondos para que sujeten esta también.

De sillas hay tantas como quieras: de formas y tamaños distintos; hechas de materiales diferentes: plástico, madera, hierro...; unas con reposa cabezas las otras con reposa brazos e incluso con las dos cosas y sin las dos.

También las hay de tres o de cuatro patas; con respaldo o sin; con reposa pies, sin este; de ruedas grandes (para las personas que no pueden andar bien), con pequeñas para tu comodidad), la mayoría estáticas; con tapetas para no rallar el suelo... Y podríamos hacer una lista enorme pero tampoco hace falta.

Donde vamos a colocar una va a ser encima de la mesa. Objeto de cuatro patas con un tablón rectangular encima, sujetado por unos clavos. También hay todas las formas, tamaños y materiales posibles.

Procedemos a subir el primer objeto encima del segundo, centrándonos en las que hay en el cole y que nos han tocado subir cuatro días a la semana todo el curso.

Cogemos la silla por el respaldo, inclinándola como si la fuéramos a tumbar. Con la mano derecha, cogemos la pata delantera izquierda, con la mano la subimos y ya está del revés.

Ahora poneos la silla, que ya está del revés, encima de la mesa. Queda el asiento de la silla encima del tablón, quedando las patas de la silla mirando al techo

viernes, 3 de junio de 2011

VIVENCIAS

Durante el tiempo que he hecho bachillerato he podido observar, comprender cosas que antes no entendía, cosas relacionadas con las materias y con la forma de ser de mis compañeros.
Nuevas cosas que antes desconocía han tomado para mí un nuevo significado, se han integrado en mi mundo nuevos conceptos, nuevas ideas que se van desarrollando en mi interior para adquirir nuevos conocimientos que, en conclusión son los que harán que en un futuro pueda alcanzar mis metas.
Esto que he expuesto anteriormente solo es posible gracias al profesorado, que es una herramienta para lograr adquirir nuevos conocimientos, pero al final se convierten en aquellas personas que nos inculcan los valores con los que podamos llegar a ser lo que queramos.
Otro pilar indiscutible son aquellos alumnos con los que pasas mucho tiempo, unos compañeros que se acaban convirtiendo en amigos con los que comentas, hablas y discutes todas aquellas cosas que pueden ser importantes o triviales, pero al final, acabas cogiendo afecto a todos tus compañeros.

Por ese motivo doy las gracias a todos mis compañeros y al profesorado, por haber hecho de este curso una de las mejores épocas de mi vida. Me he sentido plenamente orgulloso de todo lo que he hecho y todo lo que he vivido y puedo decir que no me arrepiento de nada de lo que he hecho excepto de conocer a todas estas personas que han dejado en mí una huella indeleble. Así que por favor, no cambiéis nunca.
Quiero agradecer especialmente a mi profesor de literatura, al de CMC y a todo el profesorado y a mis compañeros por haber echo de este curso una etapa inolvidable.

“Ya no lo soporto más”, “no puedo con esto”, “no quiero sentir nada”.

Eso pensaba hace unas semanas.

Pero ahora ya no, porque ahora, gracias a Jimmy, ya no siento nada.

Antes vivía con mi madre alcohólica y su novio, no tenía trabajo, vivía a costa de mi madre, me peleaba con ella, me iba a fiestas sin control, robaba: vivía al límite.

Era una vida llena de adrenalina y a mí me parecía una buena vida, pero no lo era y me percaté de ello hace unas semanas.

Vivir así me mataba por dentro, por eso quería una solución deprisa, eficaz e inmediata o no lo soportaría y me mataría.

De repente apareció Jimmy y mi vida dio un cambio radical. Él me dio una solución llamada novacaine que me cambió la vida completamente. Esa sustancia era el remedio que había estado esperando, era el remedio de todas las desgracias para un chico del suburbio como yo.

Por fin obtuve lo que quería, esa solución era como un anestésico a todas mis preocupaciones y a todos mis problemas: me quitó todo el dolor, no sentía nada, me relajaba y me quitaba el estrés; en fin, era como vivir en un mundo difuminado, como si viviese en un paraíso sin dolor. La novacaine me daba un largo beso de buenas noches.

Pero lo que yo no sabía era que por dentro continuaba matándome lentamente sin darme cuenta. El dolor que había desaparecido con la solución de Jimmy volvía duplicado al cabo de un tiempo, y por eso necesitaba a Jimmy y solo tenía una frase dentro de mi cabeza: “dame novacaine”.


PESADILLAS


Tengo miedo de que llegue la noche.
Tengo miedo de quedarme a oscuras.
Cada noche es lo mismo,
No quiero que llegue la luna.

Tengo miedo de dormirme.
Tengo miedo de cerrar los ojos.
Cada noche es lo mismo,
Tengo pesadillas.

Grandes masas negras en mi cabeza
En las que me voy ahogando,
Grandes abismos en mi cabeza
Por los que me voy hundiendo.

Una luz al final del túnel,
Un rayo de sol entre las cortinas,
Una nueva esperanza,
Un día que empieza.

Se ha terminado la noche,
Se ha terminado el sufrimiento.
Pero sé que no será así,
Esta noche, como siempre, volveré a sufrir.